Santilli abre una ronda con gobernadores para buscar votos al Presupuesto y la reforma electoral

Publicado: 17 / 09 /2026

Diego Santilli inició una ronda de conversaciones con gobernadores para intentar ordenar el frente legislativo del Gobierno después del ingreso del Presupuesto 2027. La Casa Rosada necesita votos para sostener la hoja de ruta económica y, al mismo tiempo, para avanzar con una reforma electoral que todavía no tiene apoyos asegurados.

El jefe de Gabinete aparece como articulador político en un momento de tensión entre la administración nacional y las provincias. El Presupuesto funciona como la mesa donde confluyen reclamos por obras, fondos, deudas, subsidios y reglas fiscales. La reforma electoral, en paralelo, abre otro capítulo sensible porque modifica incentivos de todos los bloques antes de un ciclo de alta competencia.

La negociación con gobernadores tiene una lógica conocida: cada provincia mira el impacto concreto de las partidas nacionales, las transferencias y los proyectos de infraestructura. El Gobierno, en cambio, busca mostrar disciplina fiscal y previsibilidad macroeconómica. Entre esos dos objetivos se mueve la discusión parlamentaria que viene.

Santilli debe reunir apoyos sin desordenar el mensaje central de Javier Milei sobre equilibrio fiscal. Esa tarea exige acuerdos puntuales con mandatarios de distinto signo político, muchos de los cuales tienen legisladores propios o influencia directa sobre bancas decisivas en Diputados y el Senado.

El antecedente inmediato es una relación zigzagueante entre Nación y provincias. Hubo acercamientos por temas específicos, pero también choques por fondos, obra pública y reparto de recursos. En ese contexto, cada foto con gobernadores vale menos por la imagen que por la letra chica: qué partidas se mueven, qué proyectos se habilitan y qué compromisos llegan efectivamente al recinto.

La discusión recién empieza y puede cambiar con rapidez. El oficialismo necesita convertir reuniones reservadas en votos concretos. Las provincias, por su parte, buscarán que el Presupuesto no sea sólo una señal macroeconómica sino un instrumento con impacto territorial verificable.