Randazzo se despegó de Cristina en Cuadernos y defendió su gestión en Transporte

Publicado: 20 / 08 /2026

Florencio Randazzo volvió a quedar en el centro de una causa que sigue teniendo impacto político. Al declarar como testigo en el juicio por los Cuadernos, el exministro de Transporte sostuvo que nunca recibió órdenes para favorecer empresarios y se esforzó por marcar distancia de cualquier maniobra ajena a su área de gestión.

La audiencia se desarrolló este jueves en Comodoro Py y sumó otra capa a un expediente que ya tiene 86 acusados y que mantiene en el banquillo a Cristina Kirchner como supuesta jefa de asociación ilícita y cohecho. En ese marco, la declaración de Randazzo no fue un episodio aislado: volvió a poner bajo la lupa cómo funcionaron los subsidios, la obra pública y el vínculo entre funcionarios y empresas durante los gobiernos kirchneristas.

Randazzo, que fue ministro del Interior y Transporte, insistió en que su rol estuvo atado a la gestión cotidiana del sistema ferroviario y no a negociaciones opacas. Según la reconstrucción judicial, además, describió al transporte ferroviario como parte de “la tragedia argentina”, una frase que expresa hasta qué punto ese sector concentra problemas estructurales de larga data. Ese dato importa porque los trenes fueron durante años uno de los ámbitos donde se cruzaron subsidios, licitaciones, contrataciones y una discusión política mucho más amplia sobre el uso del Estado.

Qué dejó su testimonio

  • Dijo que no recibió instrucciones para beneficiar a empresas con subsidios.
  • Afirmó no conocer pedidos de dinero para facilitar gestiones oficiales.
  • Defendió la gestión de Transporte durante su paso por el Ministerio.
  • Buscó despegarse de decisiones atribuidas a niveles superiores de poder.

La declaración del exministro también apareció en una jornada en la que otro testigo, un directivo de Techint, aportó detalles sobre la nacionalización de Sidor en Venezuela. Ese cruce de testimonios muestra que el debate de los Cuadernos no se limita a un puñado de nombres conocidos: el tribunal sigue reconstruyendo cómo se movían los contactos entre Estado, empresas y funcionarios en un período que dejó consecuencias judiciales, económicas y políticas de largo alcance.

Lo que dijo Randazzo tiene peso por su perfil. No es un dirigente ajeno al kirchnerismo ni un opositor tradicional; fue una pieza central de la administración de Cristina Kirchner en un área sensible como el transporte. Por eso, cada frase que deja en el juicio se lee en doble clave: judicial, porque integra un expediente de enorme volumen, y política, porque reabre discusiones sobre cómo se distribuían recursos en la administración pública y qué control existía sobre esos circuitos.

También hay una lectura de contexto. El caso Cuadernos sigue funcionando como una referencia inevitable cada vez que aparece una discusión sobre corrupción, obra pública o relación con contratistas. La presencia de Randazzo como testigo devuelve el foco al interior del propio peronismo y a la forma en que se administró el poder en aquellos años. Su testimonio no resuelve por sí solo lo que investigan los jueces, pero sí agrega una voz relevante en un expediente que todavía tiene capítulos por delante.

En términos políticos, la escena vuelve a mostrar una tensión conocida: dirigentes que formaron parte del mismo espacio intentan explicar hoy su rol en un esquema que la Justicia sigue desarmando paso a paso. Ese proceso suele ofrecer menos titulares rimbombantes que un fallo final, pero tiene más valor para entender qué pasó realmente y qué responsabilidades siguen en discusión. Randazzo eligió un camino defensivo, pero al hacerlo confirmó que el juicio de Cuadernos sigue tocando fibras muy sensibles dentro del peronismo y del sistema político argentino.

Fuentes consultadas