El PRO volvió a Casa Rosada, pero enfrió un acuerdo electoral con La Libertad Avanza

Publicado: 24 / 09 /2026

La Libertad Avanza y el PRO reabrieron su mesa política en la Casa Rosada, pero el encuentro dejó una señal de prudencia antes que una foto de cierre. Cristian Ritondo y Fernando de Andreis volvieron a verse con referentes del Gobierno para sostener la negociación legislativa, aunque desde el macrismo marcaron que hablar hoy de un acuerdo electoral todavía está lejos.

La reunión llegó en una semana sensible para el oficialismo. El Presupuesto 2027 empezó a ordenar la conversación con los aliados, pero también expuso diferencias por áreas sociales, en especial discapacidad, y por el margen político que el Gobierno necesita para atravesar el debate parlamentario. El PRO ratificó su disposición a acompañar el rumbo general, aunque con matices y pedidos de corrección en los puntos más conflictivos.

El dato político central es que la mesa no avanzó sobre candidaturas ni sobre un armado electoral cerrado para 2027. Ese silencio no es menor: el oficialismo necesita convertir el respaldo legislativo en una alianza más estable, mientras el PRO busca conservar capacidad de negociación y evitar quedar absorbido por la estrategia libertaria. En la práctica, ambos espacios se necesitan, pero ninguno quiere pagar el costo de apurar una definición.

El Gobierno viene de varios meses de acuerdos puntuales con bloques dialoguistas para sostener iniciativas económicas, reformas institucionales y proyectos sensibles en el Congreso. Esa dinámica le permitió avanzar en algunos debates, pero también mostró límites: cada votación obliga a renegociar condiciones, incorporar cambios y contener reclamos de gobernadores, diputados y senadores que responden a realidades provinciales distintas.

Para el PRO, el Presupuesto es una prueba de influencia. El partido fundado por Mauricio Macri acompaña buena parte del programa económico, pero intenta mostrar que su apoyo no es automático. En esa línea se inscriben las advertencias por discapacidad, la demanda de mayor previsibilidad política y el pedido de que el Ejecutivo no confunda respaldo parlamentario con alineamiento electoral inmediato.

La Casa Rosada, por ahora, apuesta a sostener el canal abierto. Necesita votos para el Presupuesto, para eventuales reformas y para llegar al año electoral con una base legislativa más ordenada. El PRO, en cambio, busca administrar sus tiempos: acompañar lo que considera central para el rumbo económico, tomar distancia cuando aparecen costos sociales y dejar para más adelante la discusión por lugares, frentes y candidaturas.

El resultado fue una reunión útil, pero sin épica. El vínculo sigue vivo, aunque atravesado por una tensión evidente: el Gobierno quiere mostrar gobernabilidad y el PRO quiere demostrar que todavía tiene volumen propio. Lo que ocurra con el Presupuesto 2027 será el próximo termómetro real de esa sociedad política.