La pelea por las PASO vuelve a la agenda y el Gobierno busca votos para la reforma electoral

Publicado: 07 / 09 /2026

La discusión por las PASO volvió a subir de temperatura y el Gobierno intenta recuperar iniciativa con la reforma electoral que quiere llevar al Congreso. El problema de fondo sigue siendo el mismo: los votos no están cerrados y, mientras tanto, un informe sobre el gasto electoral volvió a poner en duda el principal argumento oficial, el ahorro fiscal que dejaría la suspensión de las primarias.

En la Casa Rosada consideran que eliminar o suspender las PASO puede ordenar la pelea interna de los partidos y darle más margen al oficialismo para llegar a 2027 con una ingeniería electoral más simple. Pero la discusión no se agota ahí. La reforma también incluye cambios en el financiamiento partidario y Ficha Limpia, un combo más amplio que exige acuerdos legislativos que hoy todavía no aparecen.

El punto más sensible

El foco público está puesto en el costo. El Gobierno insiste en que las primarias resultan caras y que el Estado no debería financiar internas. Sin embargo, el informe que salió a la luz este lunes sostuvo que el ahorro de suspenderlas en 2025 fue muy inferior al que se había prometido. Ese dato le quita fuerza a la explicación puramente fiscal y deja la reforma más expuesta como una decisión política antes que presupuestaria.

Ahí aparece la otra dimensión del conflicto: sin PASO, cambian las reglas para seleccionar candidatos y también se reordenan las alianzas. El oficialismo necesita el acompañamiento de gobernadores, bloques provinciales y sectores del PRO y la UCR para avanzar con una reforma que, según reconocen en distintos despachos, todavía no reúne los apoyos mínimos para ser sancionada.

Qué busca el Gobierno

La apuesta libertaria es llegar al Congreso con una agenda más nítida y usar el debate electoral como parte de una negociación más amplia por el Presupuesto 2027 y otras iniciativas. La idea de fondo es que la reforma no quede reducida a una consigna contra las internas, sino que se convierta en una nueva arquitectura partidaria para el próximo ciclo político.

El problema es que la discusión está atravesada por el clima preelectoral y por una desconfianza creciente de los aliados. Algunos aceptan discutir una suspensión transitoria, pero resisten una eliminación total. Otros directamente reclaman que el Gobierno abandone la idea o la vuelva a redactar. Por ahora, el resultado es claro: las PASO siguen vivas en la agenda, pero la reforma todavía no tiene los votos que necesita para salir del papel.