El MPN no competirá por la gobernación de Neuquén por primera vez desde 1963

Publicado: 22 / 09 /2026

El Movimiento Popular Neuquino anunció que no presentará candidato propio a gobernador en 2027, una decisión inédita desde 1963 y de fuerte impacto para la política provincial. El partido que durante seis décadas fue sinónimo de poder territorial en Neuquén reconoce así que no tiene hoy una figura competitiva para disputar el Ejecutivo.

La novedad marca el cierre de una etapa. El MPN gobernó la provincia durante la mayor parte de su historia moderna y construyó una identidad política apoyada en autonomía provincial, administración de recursos energéticos y una estructura territorial muy extendida. Esa maquinaria empezó a mostrar fisuras en 2023, cuando Rolando Figueroa, un dirigente surgido del propio espacio, ganó la gobernación por fuera del partido y quebró una continuidad histórica.

La decisión de no competir no significa la desaparición del MPN, pero sí obliga a redefinir su lugar. El partido deberá decidir si respalda una candidatura ajena, si negocia un acuerdo legislativo o si reserva fuerzas para otros tramos electorales. En una provincia atravesada por Vaca Muerta, regalías, infraestructura, empleo petrolero y tensiones con la Nación, esa definición tendrá consecuencias más allá de la interna partidaria.

Neuquén no es una provincia menor en el tablero nacional. Su peso energético la convirtió en un distrito estratégico para cualquier gobierno argentino. Las decisiones sobre gas, petróleo, transporte, inversiones y obras impactan en cuentas públicas, tarifas, empleo y divisas. Por eso, los cambios en el sistema político neuquino son observados por empresas, sindicatos, intendentes y autoridades nacionales.

El MPN nació como una fuerza provincial con capacidad de negociar con gobiernos nacionales de distinto signo. Durante décadas administró esa autonomía como capital político. La derrota frente a Figueroa mostró que una parte del electorado buscaba continuidad territorial, pero sin el sello tradicional. Ahora, al admitir que no competirá por la gobernación, el partido transforma aquella derrota en una reconfiguración más profunda.

El escenario hacia 2027 queda abierto. Figueroa buscará consolidar su propio armado, la oposición nacional intentará ganar espacio y el peronismo provincial evaluará si puede reconstruirse en un mapa menos dominado por el viejo partido provincial. Para el ciudadano neuquino, la pregunta concreta será quién administra los recursos de una provincia clave y bajo qué acuerdos políticos.

La noticia tiene valor institucional porque muestra cómo incluso los partidos más arraigados pueden perder centralidad cuando se corta la conexión entre estructura, liderazgo y demanda social. Neuquén entra en una etapa nueva, con el sello histórico del MPN obligado a mirar la elección desde otro lugar.