Milei cerró su viaje a Nueva York con Netanyahu y llevó Malvinas a la agenda bilateral
Publicado: 25 / 09 /2026Javier Milei cerró su viaje a Nueva York con una reunión bilateral con Benjamin Netanyahu en la sede de Naciones Unidas, en un encuentro que combinó política exterior, seguridad y el nuevo lugar que el Gobierno intenta darle al reclamo por Malvinas. La cita fue presentada como la última actividad oficial del Presidente antes de regresar a la Argentina.
La bilateral tuvo peso político porque Israel es uno de los aliados internacionales más explícitos de Milei desde el inicio de su gestión. En Nueva York, el Presidente venía de hablar ante la Asamblea General de la ONU, donde volvió a reclamar por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, y pidió retomar negociaciones con el Reino Unido.
El punto Malvinas no fue lateral. La Argentina sigue de cerca la participación de capitales israelíes en proyectos vinculados a la explotación petrolera en aguas cercanas al archipiélago, un tema que el Gobierno considera parte de la disputa soberana. Por eso, cualquier conversación con Netanyahu queda atravesada por una tensión particular: Milei busca profundizar la alianza con Israel, pero al mismo tiempo pretende sostener una posición más activa frente a actividades económicas que Buenos Aires objeta en el Atlántico Sur.
La reunión también incluyó señales de cooperación en seguridad y una puesta en escena de afinidad ideológica. Milei recibió además un reconocimiento de una institución educativa judía por su defensa pública del pueblo judío y su discurso contra el antisemitismo. Ese gesto refuerza una línea diplomática que el Gobierno viene cultivando con especial intensidad: alineamiento con Estados Unidos e Israel, y distancia respecto de foros multilaterales que el Presidente suele cuestionar.
El viaje tuvo otra capa política interna. Mientras Milei buscó mostrarse en el exterior como líder de una Argentina alineada con las democracias occidentales y abierta a inversiones, en Buenos Aires el oficialismo enfrenta debates duros por presupuesto, actividad económica, discapacidad, tarifas y alianzas parlamentarias. La agenda internacional funciona, en ese sentido, como vidriera y como mensaje hacia mercados, aliados y votantes.
Malvinas aparece ahora como una causa que el Gobierno intenta reubicar en el centro de la agenda, con un lenguaje más asociado a seguridad, recursos naturales y geopolítica. Ese giro puede darle visibilidad al reclamo, pero también exige una diplomacia fina: la Argentina necesita sumar apoyos sin abrir contradicciones con los socios que Milei eligió como prioritarios.
El regreso del Presidente deja planteada esa pregunta. Si la bilateral con Netanyahu fue sólo una foto de afinidad o el inicio de una negociación concreta sobre intereses argentinos en el Atlántico Sur dependerá de los pasos diplomáticos que sigan en las próximas semanas.
