Milei negó una recesión y buscó ordenar el mensaje económico después de su gira
Publicado: 28 / 09 /2026Javier Milei volvió a defender el rumbo de su gobierno y rechazó que la economía argentina esté entrando en una recesión, en una entrevista televisiva emitida después de su paso por Estados Unidos. El Presidente habló de una desaceleración dentro de una etapa de reordenamiento, cuestionó a economistas críticos y buscó presentar los datos negativos recientes como parte de una disputa política más amplia.
La intervención tuvo peso político porque llegó luego de varios días de presión sobre la Casa Rosada: el dato de pobreza del primer semestre, la discusión por el Presupuesto 2027, las tensiones con aliados parlamentarios y la necesidad de sostener expectativas ante inversores. En ese marco, Milei insistió en que su programa económico no se moverá del eje de equilibrio fiscal, baja de inflación y reformas institucionales para limitar el financiamiento monetario del Tesoro.
El punto más sensible es que la lectura oficial convive con señales sociales y económicas que todavía generan debate. La pobreza fue informada en 32,3% para el primer semestre de 2026, por encima del semestre anterior, aunque por debajo del cierre de 2023. Esa doble comparación se convirtió en una disputa central: el Gobierno remarca la mejora frente al punto de partida de la gestión, mientras la oposición subraya el deterioro reciente y el impacto en ingresos, consumo y empleo.
Milei también buscó bajar el volumen de la interna oficialista. Dijo que su relación con Patricia Bullrich es excelente y que la senadora forma parte de la mesa política que discute la estrategia legislativa. El mensaje no fue casual: en las últimas semanas hubo diferencias públicas por la negociación con gobernadores, el vínculo con bloques aliados y el modo de encarar proyectos sensibles en el Congreso.
El trasfondo institucional es el Presupuesto 2027. El oficialismo necesita votos externos para sostener su hoja de ruta y evitar que cada debate derive en una nueva derrota parlamentaria. Por eso, el discurso presidencial intenta cumplir una doble función: transmitir firmeza económica hacia afuera y ordenar hacia adentro una coalición que todavía depende de acuerdos caso por caso.
La discusión seguirá abierta en los próximos días. El Gobierno intentará mostrar que la desaceleración no altera su plan, mientras la oposición y los aliados exigirán respuestas concretas para sectores golpeados por deudas, discapacidad, tarifas y caída del poder de compra. El desafío político para la Casa Rosada será convertir el relato de estabilidad en mayorías legislativas y en alivio verificable para la vida cotidiana.
