Milei declaró $295 millones y Karina Milei trepó a $35,3 millones en bienes durante 2025

Publicado: 01 / 09 /2026

Javier Milei presentó su declaración jurada patrimonial correspondiente a 2025 y consignó bienes, depósitos y dinero por $295,2 millones al cierre del año. La cifra implica una suba nominal del 43,3% frente al inicio del período, aunque el propio detalle del formulario muestra que no hubo incorporación de nuevos activos relevantes, sino una revaluación de los que ya tenía y la variación del tipo de cambio en sus tenencias en dólares.

El Presidente informó ingresos netos por $81,8 millones y gastos personales por $66,2 millones. También registró una deuda de $586.357 con el Banco Supervielle, un dato que no figuraba en la presentación anterior. Sus dos vehículos siguieron valuados en el mismo nivel, mientras que la casa que posee en la Ciudad de Buenos Aires pasó de $38,4 millones a $73,6 millones por la actualización fiscal. En dólares, la declaración mantiene los US$20.000 en efectivo y una caja de ahorro que, por la variación cambiaria, elevó su valuación en pesos.

La novedad más sensible, en términos políticos, aparece en el mismo lote de declaraciones que incluyó a Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia pasó de $11,4 millones a $35,3 millones, con un incremento del 210% en términos nominales. El principal salto provino de la revaluación del departamento con cochera que declara como vivienda habitual en Vicente López. El resto de los bienes tuvo variaciones menores, y también sumó una billetera virtual que no figuraba en la presentación previa.

Las declaraciones fueron presentadas ante la Oficina Anticorrupción en el tramo final del plazo habilitado por el organismo. En los papeles, el crecimiento del patrimonio presidencial no responde a una expansión patrimonial brusca sino a la actualización de activos preexistentes. Aun así, el dato llega en un momento en que el Gobierno insiste en defender la consistencia moral de su programa y en marcar distancia de los cuestionamientos opositores sobre privilegios, comunicación pública y austeridad.

La lectura política es inevitable. En un año marcado por la discusión sobre ajuste, consumo y deuda de los hogares, la exposición de los bienes del Presidente y de su hermana vuelve a poner el foco en la coherencia entre discurso y patrimonio. La discusión no cambia por sí sola la hoja de ruta del Gobierno, pero sí agrega otro frente de debate sobre transparencia, revalúos y el lugar que ocupan los principales funcionarios dentro de una administración que se presenta como distinta a las anteriores.