Kicillof enfrenta una doble presión gremial en la Provincia antes del debate presupuestario
Publicado: 30 / 09 /2026Axel Kicillof llega al inicio de octubre con una presión gremial doble dentro de la provincia de Buenos Aires. El Frente de Unidad Docente Bonaerense convocó un paro de 24 horas para este jueves 1° de octubre y ATE bonaerense anunció otra medida de fuerza, con movilización a la Legislatura, para el miércoles 7. El dato político es que los reclamos no vienen sólo de sectores opositores: también alcanzan a organizaciones que en distintos momentos acompañaron al oficialismo provincial.
La protesta docente fue planteada como una respuesta a los episodios de violencia en las escuelas, pero llega en medio de una paritaria sin propuesta salarial cerrada y con cuestionamientos a la cobertura de IOMA. El reclamo reúne a Suteba, FEB, Udocba y AMET, y puede afectar el funcionamiento de miles de establecimientos estatales bonaerenses. Para las familias, el conflicto se traduce en una interrupción concreta de clases; para el gobierno provincial, en una señal de desgaste de una mesa sindical que durante años funcionó como sostén político.
ATE, por su parte, puso fecha a una huelga con otro eje: que el Presupuesto bonaerense incluya partidas para pases a planta permanente, regularización de trabajadores precarizados, mejoras salariales, más personal en áreas críticas y fortalecimiento de políticas públicas. El sindicato también reclama un Consejo del Salario Municipal, una demanda que se viene acumulando en el interior provincial y que conecta el conflicto estatal con los municipios.
La tensión aparece en un momento sensible. La Provincia discute sus cuentas para 2027, mientras enfrenta el impacto de la caída de recursos nacionales, la presión de la inflación sobre salarios y servicios, y una agenda social que obliga a sostener educación, salud y asistencia en un territorio de más de 17 millones de habitantes. Cada punto que se agregue al presupuesto deberá encontrar financiamiento o desplazar otra prioridad.
El conflicto también tiene lectura electoral. Kicillof busca mantener centralidad nacional dentro del peronismo, pero la conflictividad sindical le recuerda que la Provincia no es sólo una plataforma política: es una administración grande, con demandas laborales concretas y servicios que se sienten todos los días en aulas, hospitales y oficinas públicas.
La semana que viene será clave para medir si el gobierno bonaerense abre una negociación capaz de desactivar la escalada o si los paros se convierten en el primer capítulo de una discusión presupuestaria más dura. Por ahora, los gremios llevaron el mensaje a un terreno difícil de esquivar: salario, estabilidad laboral, seguridad escolar y calidad de los servicios públicos.
