Una investigación puso bajo la lupa negocios privados alrededor de contratos de la AFA

Publicado: 08 / 10 /2026

Una investigación periodística puso bajo la lupa el funcionamiento de negocios privados vinculados a contratos comerciales de la Asociación del Fútbol Argentino. El eje del caso es Andrés Scornik, señalado como asesor comercial cercano a actores de peso dentro de la entidad, y su presunta intervención en acuerdos que también beneficiaban a una sociedad ligada al cobro de fondos de sponsoreo en el exterior.

La información conocida este jueves describe una situación sensible: una persona que actuaba en la órbita comercial de la AFA habría firmado documentación en nombre de una compañía que recibía parte de los ingresos derivados de convenios con auspiciantes. El punto central no es sólo deportivo. La AFA administra la marca de la Selección, mueve contratos millonarios, representa al fútbol argentino ante organismos internacionales y ocupa un lugar de enorme influencia cultural y económica.

Por qué el caso excede al fútbol

La estructura comercial de la AFA creció al ritmo de la expansión global de la Selección y de sus activos publicitarios. Después de los títulos internacionales de los últimos años, la camiseta argentina, los amistosos, las giras, los derechos de imagen y los patrocinios pasaron a tener un valor mucho más alto. Ese crecimiento exige reglas claras sobre quién negocia, quién cobra, qué empresas intermedian y qué controles internos existen.

Cuando una entidad de ese tamaño firma acuerdos en el exterior, los conflictos de interés pueden aparecer en zonas grises: consultores que asesoran, sociedades que facturan, intermediarios que acercan marcas y dirigentes que autorizan operaciones. La pregunta institucional es si esos roles estuvieron debidamente separados y documentados, o si hubo actores ubicados a ambos lados del mostrador.

Transparencia, controles y lo que falta aclarar

El caso todavía requiere respuestas de los protagonistas y una revisión precisa de los contratos involucrados. No alcanza con conocer nombres de sociedades o intermediarios: también importa saber qué servicios se prestaron, qué montos se pagaron, quién los aprobó y si la AFA contó con mecanismos de auditoría para evitar beneficios cruzados.

La dimensión pública del fútbol argentino vuelve especialmente relevante esa trazabilidad. Aunque la AFA sea una asociación civil, sus decisiones impactan en clubes, selecciones, patrocinadores, hinchas y economías regionales ligadas al deporte. Por eso, la investigación abre un debate que va más allá del expediente comercial: cómo se gobierna una institución que maneja activos privados, pero cuyo peso simbólico y económico alcanza a buena parte de la sociedad argentina.