El Gobierno quiere sumar peso en el Consejo de la Magistratura y pelear las bancas que vencen en noviembre

Publicado: 25 / 08 /2026

La pelea por el Consejo de la Magistratura volvió a subir de nivel y ya dejó de ser una disputa técnica entre consejeros. La Casa Rosada quiere que el organismo refleje el peso político que ganó en el Congreso y se prepara para reclamar más lugares en un cuerpo que propone, sanciona y desplaza jueces.

El punto de partida es simple: el Consejo está integrado por veinte miembros y combina jueces, abogados, legisladores, representantes del Poder Ejecutivo y del ámbito académico. Cada renovación reordena la influencia de los distintos sectores y, en este caso, el oficialismo cree que la nueva correlación de fuerzas parlamentarias debe trasladarse al reparto de bancas.

En el Gobierno entienden que ese movimiento forma parte de un proceso más amplio para ordenar el sistema judicial. Desde la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, con respaldo de Karina Milei, la mesa política libertaria empezó a mirar al Consejo como una pieza clave para los próximos meses. No es una discusión menor: de ahí salen propuestas para jueces, sanciones y decisiones que impactan en toda la arquitectura judicial.

La pulseada se concentra, sobre todo, en los lugares que vencen en noviembre y en cómo se reparte la representación de cada estamento. En Diputados, el oficialismo argumenta que ahora tiene el bloque más numeroso y que eso le daría derecho a reclamar dos bancas. En el Senado, la discusión es todavía más fina, porque el peronismo y La Libertad Avanza están mucho más cerca en número y el reclamo por la primera minoría complica el tablero.

El trasfondo político también cuenta. La oposición mira con recelo cualquier intento de acumular poder en la Magistratura, mientras el peronismo intenta no perder lugares y los representantes actuales juegan su propia partida. En ese contexto aparecen disputas por reelecciones, interpretaciones enfrentadas de la ley y una pulseada que podría terminar en los tribunales antes de resolverse en la política.

El Consejo de la Magistratura no suele ocupar el centro del debate público, pero en la práctica define buena parte del poder real del sistema judicial. Por eso el movimiento de la Casa Rosada no es menor: si consigue alinear más bancas con su nueva mayoría parlamentaria, ganará margen para influir en una estructura que pesa mucho más de lo que parece desde afuera.