El DNU 70 vuelve al centro de Diputados y la oposición busca los votos para voltearlo

Publicado: 05 / 10 /2026

La Cámara de Diputados volvió a quedar en el centro de la disputa política por el DNU 70/2023. Bloques opositores preparan una sesión especial para el 15 de octubre con la intención de rechazar el megadecreto de Javier Milei, que ya había sido volteado por el Senado. Si la Cámara baja reuniera quórum y lo rechazara, el decreto perdería vigencia y se abriría una discusión jurídica de enorme alcance.

El intento tomó fuerza después del fallo de la Corte Suprema que dejó sin efecto una decisión judicial vinculada con la Ley de Tierras. La Corte no resolvió el fondo constitucional del DNU, pero su decisión reactivó el debate sobre la eliminación de límites a la propiedad extranjera de tierras rurales. Ese punto funcionó como disparador político para una ofensiva más amplia contra todo el decreto.

Una sesión con temas sensibles

El temario opositor no se limita al DNU. También incluye la prórroga de la emergencia en discapacidad y propuestas de alivio para familias endeudadas. Esa combinación amplía la presión sobre diputados que no integran los bloques duros, porque mezcla asuntos institucionales con demandas sociales de impacto directo.

El número clave es 129: sin esa cantidad de legisladores sentados, la sesión no puede abrirse. La oposición ya cuenta con un piso importante, pero todavía depende de bloques provinciales y de diputados que suelen moverse según la relación de sus gobernadores con la Casa Rosada. Por eso, el Gobierno concentró su estrategia en evitar el quórum antes que en discutir artículo por artículo.

Qué está en juego

El DNU 70 fue una pieza fundacional del programa desregulador del oficialismo. Tocó alquileres, prepagas, sociedades, privatizaciones, comercio, tierras y múltiples áreas de la economía. Su eventual caída no sólo tendría efecto político: obligaría a revisar qué partes fueron reemplazadas por leyes posteriores, cuáles están judicializadas y qué normas volverían a regir.

Ese riesgo explica la presión del Ejecutivo sobre gobernadores y aliados. En la Casa Rosada evalúan alternativas para contener el conflicto, como reponer límites específicos a la extranjerización de tierras mediante otra ley o introducir cambios parciales que descompriman a los bloques provinciales. Pero cualquier salida necesitará votos.

El desenlace todavía está abierto. Si la oposición consigue sentar a los indecisos, el Gobierno enfrentará una de las votaciones más delicadas de su gestión. Si no llega al quórum, el oficialismo ganará tiempo para reorganizar su agenda legislativa, aunque el debate sobre tierras, discapacidad y endeudamiento seguirá instalado en la calle y en el Congreso.