Nación y Ciudad activan el traslado de presos y se acerca el cierre de la cárcel de Devoto

Publicado: 06 / 10 /2026

El Gobierno nacional puso en marcha el operativo para trasladar a los presos alojados en la cárcel de Devoto hacia el nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz. La decisión involucra a Nación, Ciudad y fuerzas federales, y marca un paso concreto hacia el cierre de un penal que desde hace años ocupa un lugar incómodo en el corazón de un barrio residencial.

La medida se ordena a través de una estructura de coordinación federal. El objetivo es planificar la mudanza de internos, garantizar la custodia durante el traslado y preparar el funcionamiento del establecimiento que la Ciudad entregará a la Nación. El nuevo complejo fue construido en Marcos Paz y está pensado para absorber la población penitenciaria que hoy permanece en Villa Devoto.

Un reclamo barrial de larga data

El cierre de Devoto no es una promesa nueva. Vecinos, organizaciones barriales y distintas gestiones porteñas reclamaron durante años la salida del penal por razones urbanas, de seguridad y de integración del predio al barrio. La cárcel funciona en una zona densamente poblada, rodeada de viviendas, escuelas, comercios y circulación cotidiana.

El proyecto también tiene una dimensión histórica. En ese predio ocurrió en 1978 la Masacre del Pabellón Séptimo, donde murieron 65 internos durante un incendio y la represión posterior. Por eso, el futuro del terreno no se discute sólo como operación inmobiliaria o urbanística: también aparece la demanda de preservar memoria y espacios públicos.

Seguridad, logística e impacto ciudadano

El traslado de personas privadas de libertad requiere una planificación precisa. Participan áreas de seguridad, inteligencia criminal y fuerzas federales, además del Servicio Penitenciario Federal. El desafío es evitar incidentes, sostener la continuidad judicial y asegurar que el nuevo complejo tenga condiciones operativas para recibir a los internos.

Para los vecinos de Devoto, el avance puede significar el cierre de una etapa extensa de incertidumbre. Para Marcos Paz, en cambio, implica recibir una infraestructura penitenciaria de gran escala, con impacto en empleo, seguridad, circulación y servicios locales. La mudanza, por lo tanto, no elimina el problema público: lo reordena territorialmente.

Lo que falta definir

La entrega formal del complejo y el cronograma completo de traslados serán claves para medir si esta vez el cierre se concreta. También queda pendiente la discusión sobre el destino final del predio de Devoto, un punto que puede abrir nuevas tensiones entre desarrollo urbano, memoria, espacio verde y necesidades del barrio.

El operativo ya empezó a moverse. Ahora la pregunta central es si Nación y Ciudad logran transformar una promesa repetida durante años en una salida ordenada, verificable y con control público.