Bullrich vuelve a tensar la interna libertaria mientras la Casa Rosada busca ordenar el Congreso

Publicado: 06 / 10 /2026

La relación entre Patricia Bullrich y la mesa chica de la Casa Rosada volvió a quedar bajo tensión en un momento especialmente delicado para el oficialismo. La jefa del bloque libertario en el Senado viene marcando diferencias públicas y reclama mayor participación en las decisiones que luego debe defender en el Congreso.

El problema para el Gobierno no es sólo personal. La Libertad Avanza necesita ordenar su tropa legislativa mientras negocia el Presupuesto 2027, la reforma electoral y otros proyectos que requieren acuerdos con gobernadores y bloques aliados. En ese tablero, cualquier ruido interno se transforma rápido en una señal de debilidad frente a opositores y socios circunstanciales.

Bullrich ocupa un lugar particular dentro del dispositivo oficialista. Llegó desde el PRO, se convirtió en una de las dirigentes con mayor volumen propio dentro del espacio de Milei y pasó a conducir una bancada clave en el Senado. Ese recorrido le da peso político, pero también genera fricciones con los sectores que concentran la toma de decisiones en Balcarce 50, especialmente alrededor de Karina Milei y los armadores más cercanos al Presidente.

La tensión aparece mientras el Gobierno intenta convertir la buena sintonía mostrada con algunos gobernadores en votos concretos. La suspensión o eliminación de las PASO, el Presupuesto y el paquete de reformas económicas dependen de negociaciones finas. Para los aliados, la pregunta es si el oficialismo podrá ofrecer una conducción parlamentaria previsible. Para la oposición, cada diferencia interna es una oportunidad para encarecer los acuerdos.

El antecedente de otros momentos de la gestión muestra que Milei suele convivir con tensiones internas mientras concentra la decisión final. Pero el Congreso tiene otra lógica: allí importan los tiempos de comisión, los dictámenes, los gestos de los jefes de bloque y la confianza entre negociadores. Por eso el reencuentro político entre Bullrich y el Presidente, si se consolida, será menos un gesto de foto que una necesidad práctica para sostener la agenda oficialista.