El viaje a París se volvió una prueba política para el Gobierno y los gobernadores aliados

Publicado: 28 / 09 /2026

La nueva escala internacional de Javier Milei en París dejó de ser sólo una vidriera económica y pasó a funcionar como una prueba política para la Casa Rosada. El Presidente viajará con parte de su gabinete y con la expectativa de encontrarse con gobernadores aliados en el marco de la Argentina Week, una agenda que combina reuniones empresarias, diplomacia y negociación legislativa.

El dato central es la presencia prevista de mandatarios provinciales con buen vínculo con el Gobierno. La Casa Rosada necesita ordenar con ellos una agenda que incluye el Presupuesto 2027, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, temas fiscales y proyectos de impacto social que ya tensionaron al oficialismo en Diputados. Sin esos respaldos, cada votación importante queda expuesta a cambios de último momento.

Diego Santilli aparece como una pieza clave de esa ingeniería. Desde la Jefatura de Gabinete trabaja en el puente con las provincias junto con los armadores libertarios, en una etapa en la que el oficialismo busca dejar atrás choques internos y mejorar su coordinación parlamentaria. La incorporación de gobernadores al viaje no garantiza votos automáticos, pero ofrece una escena de diálogo político que el Gobierno necesita mostrar después de semanas de ruido.

La agenda francesa también tiene una dimensión internacional. Está previsto que Milei participe de actividades empresarias y mantenga una reunión bilateral con Emmanuel Macron. Para el Ejecutivo, el viaje permite sostener el relato de apertura económica, atraer inversiones y reforzar el alineamiento con países occidentales. Para los gobernadores, en cambio, la prioridad pasa por obras, financiamiento, recursos y reglas que afecten a sus distritos.

El antecedente inmediato es la discusión del Presupuesto. Las provincias observan con atención los fondos para infraestructura, discapacidad, transporte, cajas previsionales y programas sensibles. El Gobierno mantiene la bandera del equilibrio fiscal, pero necesita evitar que esa consigna cierre todas las puertas de negociación. La política territorial, que el mileísmo despreció en sus primeros meses, volvió al centro de la escena.

La foto de París, por eso, será leída en Buenos Aires tanto como en Francia. Si el viaje deja señales de acuerdo, la Casa Rosada podrá encarar octubre con más margen en el Congreso. Si sólo produce gestos protocolares, los proyectos oficiales seguirán atados a una aritmética parlamentaria frágil y a la presión de gobernadores que ya demostraron que no acompañan sin condiciones.