El Senado sancionó el recorte de subsidios de Zonas Frías y reabrió la pelea por las tarifas de gas
Publicado: 25 / 09 /2026El Senado convirtió en ley la reforma del régimen de Zonas Frías, una iniciativa impulsada por el Gobierno para reducir el alcance de los subsidios al gas y aliviar el peso fiscal del esquema tarifario. La votación se resolvió en un trámite más rápido de lo previsto, atravesado por divisiones entre aliados, rechazos opositores y la salida del recinto de parte de los legisladores que cuestionaban la medida.
El régimen había sido ampliado en 2021 y permitió que hogares de distintas regiones accedieran a descuentos en la factura de gas por criterios climáticos. La reforma sancionada vuelve a focalizar el beneficio y deja afuera a zonas que habían sido incorporadas durante aquella ampliación. El oficialismo defendió el cambio como una corrección necesaria para ordenar subsidios y evitar que el Tesoro cubra beneficios que, según su mirada, se habían extendido más allá del objetivo original.
La discusión tuvo impacto directo en provincias y ciudades donde el gas representa una parte relevante del presupuesto familiar durante los meses de frío. Legisladores críticos advirtieron que la poda puede trasladar más costo a usuarios residenciales en un contexto de ingresos ajustados. También hubo cuestionamientos al diseño del fondo que financia el régimen, porque algunos distritos podrían perder el descuento mientras continúan aportando al sistema a través de cargos incluidos en la tarifa.
Para la Casa Rosada, la sanción tiene valor político adicional: muestra capacidad para aprobar una reforma sensible en una Cámara donde no tiene mayoría propia. Para los gobernadores y bloques provinciales, en cambio, abre una etapa de reclamos territoriales, porque la aplicación concreta dependerá de cómo se definan las zonas alcanzadas, los criterios de segmentación y los tiempos de implementación.
La ley llega en medio de una agenda económica marcada por el equilibrio fiscal, la revisión de subsidios y el intento de sostener señales de austeridad frente a los mercados. Pero también expone una tensión persistente: cada recorte que mejora las cuentas públicas puede sentirse, de manera inmediata, en la factura de los hogares. Ese será el terreno donde la medida empezará a medirse fuera del Congreso.
