Kicillof respondió desde su entorno al acto de Máximo Kirchner y buscó correrse de la interna

Publicado: 02 / 09 /2026

El acto de San José 1111 volvió a exhibir la interna del peronismo y dejó al descubierto la distancia entre el cristinismo duro y el esquema que Axel Kicillof viene construyendo para 2027. Después de la concentración por el cuarto aniversario del intento de asesinato de Cristina Kirchner, el entorno del gobernador buscó correrse de la discusión que reavivó Máximo Kirchner y remarcó que su foco está puesto en “ganarle a Milei” y seguir hacia adelante.

La escena fue conocida pero más filosa que otras veces. Máximo pidió a la militancia que repitiera una canción que reivindica a Cristina como conducción y que, en el código interno del peronismo bonaerense, también contiene un mensaje para Kicillof. Cristina saludó desde el balcón y el acto volvió a funcionar como una demostración de fuerza del núcleo más fiel a la expresidenta, justo cuando el gobernador ensaya un camino propio con el Movimiento Derecho al Futuro.

La respuesta que salió desde La Plata fue corta y calculada: no quieren quedar atrapados en la pelea por la liturgia. En el kicillofismo insisten con que la prioridad es construir una alternativa para derrotar a Javier Milei, ordenar su armado territorial y mostrar volumen político más allá de la provincia. Por eso el plenario federal del MDF, previsto para el 19 de septiembre en Avellaneda, aparece como la contracara de la postal de San José 1111.

Una interna que ya piensa en 2027

El trasfondo es más grande que una canción o un saludo al balcón. El peronismo sigue sin resolver quién ordenará la discusión nacional después de Cristina, y cada gesto suma en una disputa que mezcla liderazgo, representación y estrategia electoral. Máximo insiste en sostener la centralidad de la ex presidenta; Kicillof busca proyectarse como referencia de gestión y futuro; el resto del espacio mira el calendario y trata de no quedar afuera de la foto cuando llegue el turno de definir candidaturas.

En esa tensión, el acto del martes no cerró ninguna discusión. Más bien dejó otra evidencia: el peronismo sigue teniendo capacidad de movilización, pero todavía no encontró una síntesis que le permita hablarle al mismo tiempo a la memoria kirchnerista, al presente bonaerense y al electorado que mira 2027 con preguntas más urgentes que las internas.

Mientras tanto, Kicillof sigue marcando distancia sin romper. Y en el núcleo de Cristina, cada gesto de autonomía sigue siendo leído como un desafío.