Mahiques impulsa una reforma para achicar Comodoro Py y reordenar el fuero federal

Publicado: 30 / 08 /2026

El Gobierno trabaja en una reforma para achicar la estructura de Comodoro Py. La iniciativa, que quedó bajo análisis del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, busca reducir juzgados de instrucción y recortar la composición de la Cámara Federal de Casación Penal, en un movimiento que puede reordenar una de las zonas más sensibles del Poder Judicial.

La propuesta llega en un momento clave: Comodoro Py concentra causas de corrupción, lavado y narcotráfico, y es el fuero que siempre queda bajo la lupa cuando la política discute poder judicial. Cualquier cambio en su estructura no es solo una reforma administrativa; es una definición sobre cómo se investigan los expedientes que tocan al sistema político y económico.

La versión que circula en la Justicia habla de una reducción de la Cámara de Casación de trece a nueve cargos, y de una posible baja en los juzgados de instrucción de doce a diez, o incluso a ocho. Eso permitiría absorber vacantes sin abrir nuevos concursos, un detalle que para el oficialismo es práctico y para la oposición puede traducirse en una nueva concentración de poder.

Un cambio ligado al sistema acusatorio

La reforma se apoya en la implementación del sistema acusatorio, prevista para 2027 en Comodoro Py. Ese esquema cambia la dinámica de las causas penales federales: los fiscales conducen la investigación y los jueces quedan más cerca del rol de garantes del proceso. En la versión oficial, eso hace innecesaria una estructura tan pesada de juzgados e integrantes de Casación.

  • La Cámara de Casación tiene hoy cuatro salas y una presidencia.
  • Hay trece cargos, aunque tres están vacantes.
  • Comodoro Py cuenta con doce juzgados de instrucción y cuatro vacantes.
  • El proyecto podría bajar el total a diez o incluso a ocho juzgados.

El Gobierno sostiene además que ya está reforzando la infraestructura del Ministerio Público Fiscal para acompañar ese viraje. La cesión del edificio conocido como La Monedita a la Procuración General fue presentada como parte de un plan más amplio para sumar capacidad técnica y operativa al nuevo modelo.

Por qué importa fuera de los tribunales

En la política argentina, mover Comodoro Py nunca es un gesto neutral. El fuero funciona como un tablero donde se cruzan causas sensibles, acuerdos entre actores del sistema judicial y tensiones con la dirigencia. Por eso, una reforma de su tamaño puede alterar la velocidad con la que avanzan expedientes, la distribución de poder entre magistrados y el peso de las vacantes que hoy siguen abiertas.

La discusión también toca el calendario político. Mientras el oficialismo busca mostrar control sobre la Justicia, la oposición lee la movida como un intento de rediseñar el fuero que puede intervenir en causas que alcanzan a figuras del propio Gobierno. Esa lectura explica por qué el proyecto no solo interesa a abogados y jueces, sino también a gobernadores, legisladores y operadores de todos los bloques.

Si la iniciativa avanza, necesitará pasar por el Congreso y podría abrir una disputa larga sobre cuál es el tamaño razonable de la justicia federal en la Ciudad. Lo que hoy aparece como una reforma técnica ya muestra su costado más político: una pelea por el control de uno de los centros neurálgicos del poder en la Argentina.