Caputo moverá $2 billones del FGS para reactivar el crédito hipotecario y probar si los bancos bajan tasas
Publicado: 27 / 08 /2026Luis Caputo anunció un programa para canalizar hasta $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad hacia los bancos, con el objetivo de ampliar el crédito hipotecario y reanimar la construcción. El plan busca resolver uno de los cuellos de botella históricos del mercado argentino: el fondeo de largo plazo.
La mecánica combina licitaciones de plazos fijos en pesos ajustados por UVA con un compromiso de las entidades financieras para trasladar esos fondos a préstamos para primera vivienda. La primera subasta será por $200.000 millones y, en total, el programa prevé colocar $2 billones.
Cómo funcionaría el esquema
Los bancos competirán por ese fondeo con colocaciones de entre uno y cinco años. A cambio, deberán ofrecer créditos hipotecarios con una tasa máxima de UVA más 7,5%, un plazo mínimo de 15 años y un tope de 150.000 UVA por préstamo. El Banco Central supervisará que los recursos se usen efectivamente para hipotecas.
Caputo defendió el movimiento como una forma de destrabar un mercado que sigue siendo marginal en la Argentina. El crédito hipotecario representa apenas alrededor del 2% del PBI, muy lejos de economías vecinas como Chile, donde supera largamente ese nivel. El problema de fondo es conocido: los bancos captan depósitos de corto plazo y prestan a 15, 20 o 30 años.
Lo que busca mover el Gobierno
La apuesta oficial no se limita a la vivienda. Si el programa funciona, puede empujar a la construcción, al mercado inmobiliario y a sectores asociados como materiales, muebles y servicios. También deja una señal política: en una gestión que se presentó como antiintervencionista, el Estado vuelve a usar recursos públicos para motorizar un área que el mercado no logra sostener por sí solo.
La duda, como siempre, está en el aterrizaje. Habrá que ver cuánto interés muestran los bancos, qué tasas terminan ofreciendo y si los ingresos de las familias alcanzan para entrar al sistema. Si no aparece demanda real, el anuncio quedará en el terreno de la promesa. Si prende, puede convertirse en una de las medidas económicas más concretas del tramo final del año.
