El Senado abre una jornada cargada con biocombustibles, sociedades y el Súper RIGI
Publicado: 25 / 08 /2026El Senado entra en una semana de actividad intensa y con varias pulseadas abiertas al mismo tiempo. En la agenda de comisiones aparecen biocombustibles, sociedades, el llamado Súper RIGI y un paquete de proyectos que el oficialismo quiere ordenar antes de una eventual sesión con pliegos judiciales y tratados internacionales.
El tema de biocombustibles volvió al centro de la escena después de varios meses de pausa y promete reactivar la clásica discusión entre provincias azucareras y distritos ligados al maíz y la soja. Detrás de ese debate hay mucho más que una discusión técnica: hay recursos, actividad regional, empleos y una disputa por el reparto de beneficios en la cadena energética.
En paralelo, el Senado retoma el proyecto sobre sociedades que impulsa Federico Sturzenegger. Patricia Bullrich, al frente del bloque libertario, intentó aceitar el texto con cambios para sumar votos y despejar resistencias entre aliados que miran con desconfianza cualquier reforma que toque la estructura empresaria y la responsabilidad de los administradores.
También vuelve a escena el mercado de carbono, que podría implicar fondos para provincias y privados, y el nuevo régimen de incentivo a inversiones relevantes, pensado para proyectos a partir de montos más bajos que el Súper RIGI y presentado como un puente para atraer capitales. El oficialismo quiere combinar esa discusión con la versión más ambiciosa del paquete de inversiones y mostrar que todavía puede construir una hoja de ruta para la economía en el Congreso.
La actividad parlamentaria no termina ahí. La reunión de Labor Parlamentaria aparece como otro punto sensible porque ahí se define si el Senado puede avanzar con pliegos judiciales pendientes y con tratados internacionales. Para el Gobierno, la semana exige algo más que sumar proyectos: necesita demostrar capacidad de coordinación en una Cámara donde la negociación sigue siendo más costosa que en Diputados.
La foto general es clara. El oficialismo tiene temas para empujar, pero cada uno abre una discusión propia con intereses provinciales, sectores empresariales o bloques que piden algo a cambio. En ese escenario, el Senado vuelve a ser el lugar donde la política nacional se mide en tiempo real y donde cada consenso cuesta bastante más que un anuncio.
